diarios de febrero

1/02 — Desierto de Raisar, Bikaner

La vuelta la hacemos subidos en el carro, menos la nena que va en camello.
Salimos hacia Jaisalmer.

2/02 — Jaisalmer

Subimos a ver el fuerte por dentro, que hay viviendas, hoteles,

restaurantes y tiendas.
Nos encontramos a Yoli con una pareja de vascos.
Gadi Sagar, el famoso lago de las fotos; pero cuando llegamos,
apenas pocos metros de agua, que aprovechan unos búfalos de agua
para refrescarse, es lo único que queda del lago.
Vamos encontrando a viajeros por todas partes.
Al día siguiente vamos al Gopa Chowk y al Gandi Chowk (mercadillos diferentes, pero con callejuelas comunes).
Ya de noche, casi nadie por la calle, hacemos lo propio y volvemos a la seguridad del hotel. Las vacas ya están acostadas por todas partes (ahora sin gente se ve la gran cantidad de ellas que hay).

4/02

Desde el fuerte hemos visto una haveli detrás del mercado.
Resulta ser la haveli de las fotos de Jaisalmer; una vez dentro te acompaña un guía, muy majo,
que te explica un poco todos los detalles de este bonito edificio. El palacio por fuera es impresionante, pero por dentro también merece la pena.
La distribución no es de palacete,
si no más bien de una casa, grande pero con sus salones y cocina, dormitorios y salas de estar.
Vamos hacia el hotel y tenemos la suerte de ver, otra vez, a la pareja del espectáculo del látigo; mientras él se fustiga, la mujer toca el dholak (tamborcillo) y lleva en brazos un bebé.
Salimos hacia Udaipur en bus sleeper. El compartimento son dos colchonetas que cubren el suelo de un espacio pequeño cerrado con cristales y cortinas, que le dan mucha intimidad.
Después de 13 horas, llegamos a Udaipur de madrugada.

5/02 — Udaipur
Salimos a ver la ciudad.
En el palacio hay un mural donde está representada nombre a nombre, la monarquía más antigua del mundo (se cree), con 76 generaciones de maharajás.
Después de comer vamos hasta el lago por la parte más seca y allí encontramos con tres niños muy interesados en los prismáticos. Con ellos hemos estado un rato, viendo como disfrutaban. El mayor en calzoncillos, el otro niño, un traviesillo, y la más pequeña, una nena muy risueña que se reía con todo cuando veía a su mamá lavando ropa.
Udaipur, con su lago Pichola y su palacio flotante es otro punto más en nuestro viaje, donde la gente es como en todos los sitios, hay más o menos lo mismo y no tiene grandes edificios que sorprendan; aún con todo y eso tiene su encanto y siempre te encuentras con algo nuevo y diferente.
Al día siguiente racaneamos hasta las diez, casi.

Hemos entrado en una tienda y nos ha sacado un montón de productos. Ambar (que huele a mujer mayor con perfume francés caro), mirra, toda clase de inciensos, hemos comprado uno de ambar, que aleja los mosquitos. Muy majo el hombre, nos explicaba que los cultiva el en su jardín y que también hace los aceites esenciales.
La tarde de relax.

Por la mañana salimos hacia Chittorgarh.
Hay unos poco km hasta llegar a la colina que domina la ciudad. El fuerte es grandioso, abarca toda la colina.
Kumbhaswan, un templo jaini muy bonito y con pocos feligreses.
Seguimos subiendo y llegamos a al fuerte de Chittorgarh (el más grande del Rajastan). Lo primero que salta a la vista es la Java Stambha de 37 metros. Además de ser muy bonita aunque está desplomada como la torre de Pisa (casi), lo interesante es que se puede subir hasta la planta ocho (hay nueve). La escalera es intrincada y menuda y a veces vas por el mismo eje de la torre y otras parece que salieras hacia afuera. Muy curioso la forma que tiene esta escalera.
Hay mucha gente de los alrededores haciendo ofrendas en todos los templos y en la escalera, los jovencillos disfrutan de un tiempo de ocio entre risas y carreras por el edificio. El interior está bellamente decorado con relieves parecidos a los que hay en Khajuraho.
Kirti Stambha, una torre menos alta, 25 metros, pero igual de bonita e interesante ya que es anterior a la Java Stambha. Esta está labrada con relieves de una rama más religiosa.
Volvemos a Udaipur.
Vamos a cenar al Little Prince. Suena Movie de Macaco.
Dejamos el Rajastan y salimos hacia Indore.
Bus sleeper y doce horas de viaje.
Madhia Pradesh
8/02 — Indore
Entramos en Madhia Pradesh, con capital en Bhopal.
Llegamos a esta ciudad de casi dos millones de habitantes, donde estamos de paso hacia Aurangabad.
Maharashtra
9/02 — Aurangabad
Por la mañana salimos hacia las cuevas de Ajanta, que están a 125 km.
Las cuevas, que no son naturales sino agujeros excavados en la roca viva, son impactantes, están en un cañón natural con forma de herradura.


Al día siguiente visitamos las cuevas de Ellore, que están más cerca que las de Ajanta.
Cuevas de Ellore.
La primera que hay es la nº 16. Esta cueva es impresionante y consume mucho tiempo verla. Es la mayor construcción monolítica del mundo; tardaron 7000 personas, 150 años. Es espectacular, llena de salas y patios, de relieves, (algunos muy deteriorados) hermosísimos con tema exclusivo hindi. Shiva, Visnu y Brama no son los únicos protagonistas, Ganesha y los demás dioses y diosas ocupan su sitio por todas partes. Dragones, garudas y otros seres de la mitología y de la religión hindú, llenan paredes, columnas y estancias.

Hay muchos murciélagos y hay salas que tienen un fuerte olor a guano.


11/02
Nos dirigimos hacia Bombay, aún no ha amanecido.
En el vagón hay mucho ajetreo de vendedores de la compañía del tren que ofrecen chai, café, pani (agua) y dulces y salados; a cada minuto pasa alguno a grito pelado. La gente habla animadamente a la vez que, fuera, clarea el día.
Los campos que atravesamos son verdes, sembrados de cereales y plantaciones grandes de parra de buena altura, contrastan con los áridos y ocres que se veían en el Rajastan.
Ahora pasa barriendo el suelo, con una diminuta escobilla hecha de paja seca, un niño de no más de 7 años. Va agachado y el pantalón roído y agujereado a la altura de las rodillas; el vendedor de turno le deshace el montón que ha logrado reunir en un rato de laborioso y sufrido silencio. India tiene estos contrastes.
Después viene otro niño, de edad parecida, con la cara pintada con grandes coloretes rojos y un negro bigote de forzudo de circo; en la cabeza puesto un sombrero del que cuelga una cuerda larga que lleva en el extremo una bola del tamaño de una pelota de golf (que hace girar moviendo acompasadamente la cabeza). Al público, eventual, le hace gracia pero son pocos los que valoran su esfuerzo; pasa al siguiente vagón, donde repetirá su pequeña actuación.
La vida sigue, al igual que el viaje.
Aquí en India, las castas están tan relacionadas con los oficios, como lo están con el poder o el dinero. Dejando los más costosos, laboriosos, engorrosos, molestos y desagradables a los de menor situación social; la casta más baja. Situación denunciada por el propio gobierno, que intenta abolir esta práctica tan extendida como antigua.
Bombay
Afueras de Bombay (capital de la provincia de Maharashtra), Mumbay dicen aquí. Las chabolas van dando paso a los grandes edificios, destartalados, agrietados y sin casi pintura. Los arrabales de Mumbay son como los de cualquier ciudad de Asia, son recogederos de suciedad y agonías, de esperanzas que nunca se verán cumplidas y de futuros que nunca serán. Son los pilares, vergonzosos, de las sociedades de consumo, que para prosperar generan pobreza y riqueza a partes iguales.
A la salida de la estación cogemos un taxi hasta la zona de Colaba, típica en circuitos mochileros.
La puerta de Bombay, cerca del hotel Taj Mahal (donde pusieron las bombas hace unos años).
A la mañana siguiente hacemos un tour a pie.
Estacion Victoria, ahora la Chhatrapati Shivaji Terminus, la corte suprema. El parque Azad Maidam, donde vemos cómo juegan al cricket.
El Museo del Principe de Gales, otra cúpula inmensa.
El paseo nos lleva por edificios de estilo inglés muy bonitos y antiguos. La plaza Flora, La Univerty Library y el Rajabai Clock Tower, muy bonita.
Vamosa ver la Isla Elefantina y sus famosas cuevas, el viaje en barco dura una hora.
La cueva principal, donde se encuentra una figura enorme de Sadhashiva con tres cabezas. La sala, llena de columnas, es un patio de recreo para los muchísimos jóvenes que juegan, corretean y burlan al vigilante; también piden fotos a los extranjeros. Hay un altar dedicado a Ganesha, donde ponen billetes los mayores y los niños monedas.
El resto de las cuevas, carecen de interés para nosotros, aunque vemos alguna.
Navegamos hacia Bombay. Una hora después estamos en la puerta de Bombay, rodeados de gente por todas partes y la policía con chalecos antibalas y uzzis (tienen una tanqueta pequeña en plan guerrilleros).
Al día siguiente vamos a la Estación Victoria, (mientras esperamos el bus), por dentro está viaja y desvencijada y los ventiladores que cuelgan del techo hacen un ruido atronador, tal que apenas deja escuchar la megafonía.
Al lado nuestro un muchacho dibuja a la nena. Después coge una hoja nueva y empieza a dibujar a una anciana que está acostada en el suelo. La anciana se incorpora y es cuando se le destapan los pies sin dedos, atacados por la lepra. Los muñones son de un color rosado enfermizo, casi en carne viva, y las moscas lo sobrevuelan y se posan encima; moscas que después vuelan hacia nosotros.
Ahora, llega un hombre de mediana edad, estira una pañuelo en el suelo, se sienta en ella y se pone a comer (trae la comida en una caja de cartón). Antes se ha quitado los zapatos. A nadie parece molestarle; y eso que hay bancos libres. La abuela se levanta, se pone al hombro el hatillo, que antes le sirvió de almohada, y coge una caña, que le sirve de bastón y se va andando tranquilamente hacia los andenes. Sus pies son como las patas de un elefante (sin dedos) y no se maneja mal (en el andar).
Salimos ya hacia Goa. Bombay es enorme y se tarda mucho en salir.

14/02 — Mapusa (Goa)
Paramos en Mapusa; hasta Arambol se llega en bus. Por el camino vemos como el campo de los alrededores son de palmeras y espesura selvática, con árboles de grandes hojas.
Los días siguientes transcurren entre en los chiringuitos playa y paseos, comer pescadito
y cervezas.


Sol y playa, playa y más sol.


Están los vascos en Arambol, por lo que solemos quedar y cenar o tomar unas cervezas con ellos.
Aqui en Goa, hasta las vacas disfrutan de la bonita playa.


Hemos estado en un lago de agua dulce, muy chulo al estilo del Lago Azul. De donde salía un camino (por la selva) que llevaba, después de 15 minutos de caminar entre el follaje, hasta un arroyo que tenía una tierra color limón claro (el famoso barro del que hemos oído hablar). Una chica se estaba embadurnando, nosotros hemos jugado con una liana y nos hemos vuelto.
La selva es muy frondosa y en tres o cuatro metros ya no se ve nada. Sólo se oía algún pájaro; el ruido del mar a los diez minutos de andar por ella ni se oye.

Las lianas que cuelgan son muy fuertes.

Por la noche la luna tiene forma de smile, es muy chula.
Otro día que amanecemos en Arambol. Hoy cogeremos los billetes para Hampi y playa.
Estamos andando de lo lindo, y también nos damos buenas palizas de playa.



Arambol es un lugar donde da gusto quedarse, vas conociendo a la gente, pero a nosotros nos gusta el movimiento y ya estamos puestos para el siguiente destino; Hampi.

20/02 — Hampi
Llegamos con un calor sofocante. La entrada a este asentamiento promete.

La nena tiene algo de fiebre y no se encuentra muy bien.
Al día siguiente, sin mejoría, recurrimos al antibiótico y comenzamos el tour por el impresionante patrimonio.
El camino lo bordean arrozales y bananos principalmente, dando unas pinceladas de verde a este rincón tan árido.

El Templo Vitthala, es lo primero que vemos. En un patio interior está el famosos carro de piedra.
Las columnas de este templo nos han gustado mucho, con sus figuras de demonios.
Hazararama Temple; dentro, unas columnas en roca negra sorprenden por su belleza y detalle.
Llegamos a Lotus Mahal y los establos de elefantes.
Empieza a apretar el sol.
Underground Temple. Lleno de agua. Curioso.
Ya, cerca del pueblo, hay unos templos pequeños, pero guardan en su interior una grata sorpresa. El templo de Laksmi Narasimha, donde una imponente figura de Shiva de casi siete metros, deja sin habla al visitante.

Dentro del pueblo se encuentra la joya de Hampi, el templo Virupaksha.
Complejo que forman varios templos, patios y torres (una de ellas es la Bistappaya).
Una vez más tenemos suerte y nos bendice por una moneda, la elefanta, protectora del lugar, con su delicada y pesada trompa
Al día siguiente con la nena casi buena subimos a la Colina Mathanga que tiene unas vistas espectaculares de todo el entorno.

Bajamos y vemos una escena de lo más curiosa aunque cotidiana a la vez.
Un grupo de mujeres y niños se ha reunido en la escalera. Arroz blanco y agua del rio, ese es el menú y todos comen lo mismo.
El arroz, que traen en bolsas, lo ponen en trozos de papel de periódico (a modo de platillo) van haciendo pequeñas bolas que se llevan a la boca con los dedos.
Salimos hacia Bangalore.
Bangalore
Sin nada que reseñar, Bnagalore sólo nos sirve de enlace con Alappuzha.
Entramos en Kerala
24/02 — Alappuzha
Este punto lo utilizaremos como punto de partida para hacer los backwaters.
Un barquito de caña y madera sirve para dar un buen paseo por los canales de esta zona de Kerala. Admirando sus paisajes y viendo el vivir diario de sus gentes a la orilla del agua.

Salimos ya hacia el gran canal y vemos una serpiente de buen tamaño, de color verde oliva y con sus dos buenos metros de longitud.
Seguimos navegando tranquilamente y vemos una bonita puesta de sol. Amarramos en la ribera para hacer noche.
Largas charlas y cambios de impresión. Comentando incidencias de cada viaje, van pasando las horas.
Los backwaters son muy bonitos, llenos de palmeras y verdes campos de arroz, con pajarillos por todas partes y gente que muestra su vida sin el menor pudor. Pescadores, mujeres lavando la ropa, hombres en sus baños diarios, niños con sus juegos, en fin, la vida cerca del agua en todo su esplendor.
Nace un nuevo día y tenemos que despedirnos, el viaje continúa para todos.
Llegamos a Ermakulan (ciudad gemela de Kochin, que está en tierra firme). Para llegar a Fortkochin, tenemos que tomar un ferry.
Vemos la ribera, donde practican la pesca con las redes chinas, arte muy curioso. Cerca están vendiendo unas sepias enormes.

Kathakali
Este arte del siglo XVI. Este espectáculo trata de todos los temas, el mal y el bien, etcEs muy bonito ver como se maquillan, aparte de íntimo. .

Las caras van cambiando de color; uno de los dos personajes principales, el demonio llamado Thoranayudham, al que ayudan con la máscara y el maquillaje. La máscara, son tiras de papel que van poniendo una a una, en una operación que llega a durar los veinte minutos o más.
A la vez, el segundo personaje, el que hace de mujer del demonio, Banayudham, también se maquilla en el escenario. Con polvos y piedras naturales van dando color a la cara.
Unos palillos y un espejo pequeño son las únicas herramientas que utilizan, y el resultado final es, cuando menos, fantástico.
Después, una vez que todos los personajes están vistiéndose, salen a escena los músicos, percusión y el narrador, que a la vez es cantante y toca unos platillos.
Los siguientes 20 minutos son percusión pura; un tambor tocado con dos palos curvos.
Ahora toca el turno a Thoranayudham, el personaje con la cara verde. Los vestidos y tocados son impresionantes, pero lo mejor llega después cuando a la orden del narrador, que en una multitud de registros con gestos y movimientos de manos y cuerpo, va dando sentido a la función. Sin decir una palabra y en tiempo perfectamente acompasado con la música.
Sale a escena, el segundo personaje, la mujer del demonio, Banayudham y empieza una lucha con el demonio, en una serie de gestos de celos, riñas, peleas, con bailes y movimientos rápidos, casi epilépticos, de lado a lado del escenario.
Los gestos y miradas entre los personajes son de una fuerza casi indescriptibles; las poses y las expresiones exageradísimas, algo para recordar sin duda. Todo es muy bello y de una plasticidad que emboba.
Hay un momento en que piden la ayuda del público, y como no llegamos a la media docena, al final participamos la nena y yo.
Después de casi dos horas, la función acaba con la muerte de Banayudham a manos de Thoranayudham.
Los actores dejan que te saques fotos con ellos, posando tranquilamente. Hemos disfrutado muchísimo.
Al día siguiente salimos con dirección Varkala.
Parece que los 200 km, que separan ambos lugares, fueran una única ciudad con barrios seguidos unos de otros.
26/02 — Varkala


Este pueblo es tan diferente a Arambol. La playa está a 40 metros por debajo de las casas.
Los hombres llevan el lungi, especie de falda vuelta.
Diana y playa. Las olas nos han dado unos buenos revolcones; ya lo dice la guía que hay que tener cuidado, el mar, en Varkala, es muy fuerte.
Masaje ayurvédico
Sentado en una silla, comienza por un masaje en el cuero cabelludo. Con los dedos untados en aceites aromático- medicinales. El pelo también te lo trabaja, dando pequeños estirones, activando así capilares. Los dedos van pasando de la coronilla al cuello, parando detrás de las orejas.
Baja a hombros y omoplatos. El olor de los esenciales ya es notorio y lo envuelve todo, dando una agradable sensación de bienestar. Además la música (que no es hindú si no tibetana) ayuda a crear un ambiente propicio para la relajación total.
De ahí, a la camilla (boca arriba). Trabaja primero plantas de los pies y dedos, pinzamientos controlados en gemelos. Canillas y rótula. Termina con cuádriceps y muslos.
Ahora viene el facial que consta de un primer masaje con aceites (con fuerte olor a hierbas). Retira el aceite y te da un pequeño masaje con agua y un paño. Después te pone una mascarilla (que a lo largo de la sesión notas como se va endureciendo). Deja la mascarilla puesta hasta el final.
Después de media hora se va notando el efecto de manos, música, aceites y ambiente.
Ya boca abajo, en la camilla, el masaje continúa por la espalda baja (incluyendo glúteos, que trabaja firmemente). Primero de modo suave, va recorriendo cada una de las vértebras (a ambos lados). Después, repaso general de toda la columna. Sigue con la parte superior.
Termina el masaje describiendo círculos (cada vez mayores y con más presión) con las manos cerradas (casi con los nudillos) y con mucha fuerza. Esta noche dormiremos bien.
Diana. El mar ruge muchísimo, tanto que nos hace salir a verlo y vemos como los pescadores hacen su faena en la playa
Van tirando de una red enorme, hasta que ya en la playa el pescado queda atrapado en una red más pequeña. Son veinte personas o más y van ayudándose de canciones que uno dirige y los demás corean.
En toda esta zona de Kerala, los hombres llevan un pareo (parece una sábana) que se llama “lungi”. Los musulmanes llevan el nudo a la izquierda y los hindús y los católicos a la derecha.

Por la tarde vamos hasta el otro lado de la playa. En los chiringuitos de la playa había espectáculo de música con baile de grandes máscaras de vivos colores.
Por las noches comemos pescaito rico.

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